jueves, 16 de julio de 2020

Hay algo que...

Ayer volví a escuchar a mi corazón. Esta vez no hablo de metáforas. Aunque, bueno, quizás un poco sí. Ya sabes que es mi manera de contar las cosas sin temor a que se me queden atrapadas entre los dedos y mis cuerdas vocales.
Ayer volví a escucharlo latir, habían pasado años desde la última vez que lo hice, tantos que ni lo recordaba.
Permití que, por un momento, alguien accediera a uno de los lugares más escondidos (y dañados) de mi ser. A pecho descubierto y corazón en mano, o al menos eso me hizo creer.
La mecánica era la misma: gráficos, una camilla, varios aparatos, pantallas, alcohol y algún que otro cable. Un experimentado doctor tratando de hacer cómoda la situación mientras me envía mensajes tranquilizadores a través de la reglamentaria mascarilla. –Qué injusto se ha vuelto esto de tener que adivinar las sonrisas.– Mientras, miro a mi madre, sentada en una esquina de la pequeña consulta y pendiente del monitor que se sitúa a mis espaldas. Trato de ver en el reflejo de sus ojos cómo está funcionando el motor de esta nueva adulta, de esta niña asustada, e intuyo en ellos una ligera calma que me permite cerrar mis ojos por un momento. Es en ese instante cuando un recuerdo se me viene a la mente: “el corazón no duele”. Es una de las pequeñas cosas que mi memoria ha retenido todos estos años desde mi última visita y que, desde entonces, ha tratado de recordármela a modo de mantra cuando acelero el paso y parezco no encontrar o no querer encontrar el freno.
Respira hondo. Mantén el aire. Vuelve a respirar normal. Inclina la cabeza. Vamos a ver cómo se escucha.
Y es entonces cuando sucede. Cuando llega la electricidad, el ruido, el r(es)u(r)gir de la sangre corriendo por mis venas, llegando a un corazón que parece querer hablar, gritar, decirme de una vez por todas que hay algo que... 



Hay algo por lo que deberías preocuparte, y no, no soy yo. Ruge, lucha, pelea. No te calles, no te rindas, por favor, no cedas. Sígueme. Saca los dientes, las garras, las fuerzas; tu luz. Se quien realmente eres. Reina de tu reino. Fuego. Incendio. Fiera. Leona.