Me resulta extraño no comenzar diciéndoos eso de que este año también me he portado muy bien y que he sido muy buena, pero para qué mentirnos, ni yo sabría deciros realmente cómo he sido. Ojalá sea verdad que vosotros podéis verlo todo y así me decís en qué he fallado, y qué es lo que he hecho bien. Que algo habrá, supongo. Mirad, sí, creo que este va a ser el primer regalo que os pida, o deseo, no lo tengo muy claro.
Mis Majestades, ojalá pudiéseis traerme, de vuelta, todo lo que quiero. Me haría tan feliz abrazar una vez más a los que no están, a los que se sigue echando de menos. Y a los buenos momentos, claro, a esos los agarraría bien fuerte para que no volviesen a convertirse en recuerdos.
Mis muy queridos Reyes Magos, cómo me gustaría volver a llenar los hogares de sonrisas, y de risas que hagan tambalear cada uno de los miedos e inseguridades que no les permiten alzar el vuelo.
Qué tranquilos se verían los países adornados con un poquito de paz. Y qué canciones más bonitas entonarían los corazones llenos de amor.
Ya sé que vosotros solo trabájais una noche al año, por eso puede que esto os suene un poco raro, pero creo que a todos nos gustaría tener algo más de trabajo. Y por supuesto, esta que no nos falte en ninguna carta de las que escriba: salud, para poder disfrutar de todos vuestros regalos.
Me despido de la misma forma en la que comencé a escribiros, pidiéndoos de nuevo perdón. Pero esta vez lo hago por ser avariciosa, por no dejar de pedir demasiado y por no conformarme nunca con menos.
Gracias por no dejarnos perder la ilusión.
Firmado:
P.
(la misma niña
de todas las navidades)
