martes, 28 de abril de 2015

Jaque Mate al Rey de Corazones.

Valiente, abre los ojos. Deja de mirarnos al mundo y a mí, como si fuéramos algo sencillo. No te fíes de lo que esta sonrisa te intente decir, mira más allá de esta armadura. Qué 2+2 no siempre van a ser 4. Hace tiempo que aprendí a mentir, a pesar de que todos me dijesen de pequeña que eso no se debía hacer. Hace tiempo que empecé a entender cómo se jugaba en la vida, y aunque en la mayoría de las ocasiones pierda la partida, te aviso que siempre llevo un as bajo la manga. No creas que vas a venir tú ahora a hacerme tu jugada magistral, que yo hace tiempo que la practico (¡a la cárcel vas a venir tú a robar!). Creo que la misma picardía que a tí te falta, es la que a mí me sobra. No trates de sorprenderme, que ese camino ya me lo había andado antes.


Y, ¿crees que tu problema es el tiempo? No valiente, esta vez no se trata de eso. Tu problema, y el mío, es el miedo. Miedo a que te vea, o me veas, y pase lo que no queremos. Miedo a que nos veamos, y no pase lo que queremos. Miedo a que te enseñe mi truco, y empieces a creer en la magia. Miedo a que te haga jaque, y te acabe matando.

domingo, 26 de abril de 2015

Cuando miras con otros ojos.

Viste armadura de guerrera que apostó todo lo poco que la quedaba, por un solo sentimiento. Pone cada noche a ondear bandera de pirata en su balcón, en señal de peligro, porque todo el que pasa una noche con ella, acaba siendo un naúfrago sin destino. Y esque desde que baila con la mala de las suertes, prefiere que la rompan el vestido antes que el corazón. Prefiere cien gemidos, antes que escuchar un suspiro. Se ha convertido en las copas de más de todos los bares, y los besos de menos después de una noche de vicios inconfesables. Ha aprendido a esquivar miradas y piropos, y usa los silbidos como pistoletazo de salida en sus corridas. Se ríe del amor, de los 14 de febrero y de tantas rosas que al final no dejan de ser capullos.


Pero oyes, qué bien se les ve a esos dos tan juntitos. Qué feliz parece ella, y que orgulloso está él. Mira cómo la agarra para que no se escape de su vida. Qué guapos deben verse el uno al otro. ¿Será un poema lo que le está recitando al oído? Ninguno de los dos ha llorado, solo sonríen. Parece que hayan sobornado a Cupido. Qué distinto es todo; qué bonito es el amor, cuando lo miras con otros ojos.

viernes, 10 de abril de 2015

¿Crees que vivir es solo cosa de los años?

Hoy escribo para desmentir un pensamiento que abunda en las cabezas de muchas personas con las que he hablado. Esa tendencia a creer que solo aprendes a vivir conforme vas cumpliendo años. Y, ¿qué son los años, si no tiempo? Tiempo que puede estar muy bien empleado, malgastado o incluso ilógicamente parado. Hojas de un calendario que para muchos está intacto, y para otros tiene marcas hasta en el 30 de febrero.


Y me preguntan: ¿qué has tenido que vivir para hablar con la seguridad de un sabio, y con una mirada que parece haber inventado un nuevo idioma?
Y entonces, con esa sonrisa que llaman 'inocente', les respondo: mis 16 otoños han caído al precipicio de más de un par de ojos, han disparado balas con la misma boca que ha versado labios, y han apretado fuertemente con las mismas manos que un día quedaron vacías. He amado la vida cada vez que he visto a un niño reír, y la he maldecido cuando he visto a mis padres llorar. He sentido la fuerza de mil huracanes que me mostraban que todo iba bien, y he vivido vacíos más grandes que la nada, cuando todo se estaba derrumbando por dentro. He visto a mujeres trayendo vida al mundo, y he sufrido cuando otras personas se la han llevado con ellas. Me he odiado, y creo que en algún instante, me he llegado a amar. He aprendido a sentir con palabras, silencios, fotografías y sonidos. Le he dado la vuelta a todo, para después ponerlo otra vez del derecho. He dado la cara por personas que más tarde me la han abofeteado. He negado lo innegable, he deseado lo indeseable y he soñado lo inimaginable.
Y ahora dime, ¿crees que vivir sigue siendo solo cosa de los años?