domingo, 26 de abril de 2015

Cuando miras con otros ojos.

Viste armadura de guerrera que apostó todo lo poco que la quedaba, por un solo sentimiento. Pone cada noche a ondear bandera de pirata en su balcón, en señal de peligro, porque todo el que pasa una noche con ella, acaba siendo un naúfrago sin destino. Y esque desde que baila con la mala de las suertes, prefiere que la rompan el vestido antes que el corazón. Prefiere cien gemidos, antes que escuchar un suspiro. Se ha convertido en las copas de más de todos los bares, y los besos de menos después de una noche de vicios inconfesables. Ha aprendido a esquivar miradas y piropos, y usa los silbidos como pistoletazo de salida en sus corridas. Se ríe del amor, de los 14 de febrero y de tantas rosas que al final no dejan de ser capullos.


Pero oyes, qué bien se les ve a esos dos tan juntitos. Qué feliz parece ella, y que orgulloso está él. Mira cómo la agarra para que no se escape de su vida. Qué guapos deben verse el uno al otro. ¿Será un poema lo que le está recitando al oído? Ninguno de los dos ha llorado, solo sonríen. Parece que hayan sobornado a Cupido. Qué distinto es todo; qué bonito es el amor, cuando lo miras con otros ojos.

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