viernes, 10 de abril de 2015

¿Crees que vivir es solo cosa de los años?

Hoy escribo para desmentir un pensamiento que abunda en las cabezas de muchas personas con las que he hablado. Esa tendencia a creer que solo aprendes a vivir conforme vas cumpliendo años. Y, ¿qué son los años, si no tiempo? Tiempo que puede estar muy bien empleado, malgastado o incluso ilógicamente parado. Hojas de un calendario que para muchos está intacto, y para otros tiene marcas hasta en el 30 de febrero.


Y me preguntan: ¿qué has tenido que vivir para hablar con la seguridad de un sabio, y con una mirada que parece haber inventado un nuevo idioma?
Y entonces, con esa sonrisa que llaman 'inocente', les respondo: mis 16 otoños han caído al precipicio de más de un par de ojos, han disparado balas con la misma boca que ha versado labios, y han apretado fuertemente con las mismas manos que un día quedaron vacías. He amado la vida cada vez que he visto a un niño reír, y la he maldecido cuando he visto a mis padres llorar. He sentido la fuerza de mil huracanes que me mostraban que todo iba bien, y he vivido vacíos más grandes que la nada, cuando todo se estaba derrumbando por dentro. He visto a mujeres trayendo vida al mundo, y he sufrido cuando otras personas se la han llevado con ellas. Me he odiado, y creo que en algún instante, me he llegado a amar. He aprendido a sentir con palabras, silencios, fotografías y sonidos. Le he dado la vuelta a todo, para después ponerlo otra vez del derecho. He dado la cara por personas que más tarde me la han abofeteado. He negado lo innegable, he deseado lo indeseable y he soñado lo inimaginable.
Y ahora dime, ¿crees que vivir sigue siendo solo cosa de los años?

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