Me he dado cuenta de que las noches, si no tienes con quien compartirlas, son solo otro momento del día. Que existen conversaciones tan vacías que no llevan a ninguna parte, y que se convierten en otro motivo para echar de menos las que una vez significaron tanto. He visto a los sueños bonitos disfrazarse de pesadillas que en muchas ocasiones, tienen nombre y apellidos. Conozco sábanas que no son más que otro refugio en ruinas que acaba desplomándose con tantos gritos enmudecidos, y tantas palabras calladas. También existen guiones de planes y fiestas que nunca se llevarán a cabo. Canciones que hacen abrir lagrimales, y películas sin espectadores. Intentos de besos, corazones a medio latir, y silencios que dejaron de ser cómodos hace ya algún tiempo. He caído en la cuenta de que hace casi 3OO días, y trescientas noches, que nada ha vuelto a ser lo mismo. Y sí, quizás te esté echando de menos. Y sí, ese 'quizás' expresa de todo, menos posibilidad.
Pero, como siempre, he vuelto a darme cuenta tarde. He vuelto a levantarme la falda para bailar, cuando la música ya había dejado de sonar. Y tú no estás, y yo no soy. Y ya no sé cómo decirlo.

