lunes, 12 de octubre de 2015

《♥》

Jugármelo al todo o nada. Al te quedas o me voy. Al, saltas o me tiro yo. Perder todas las apuestas, por sentir únicamente la adrenalina de un nuevo reto. Pintarle otra cruz a la moneda, y pedir dar la cara si las cosas no marchan bien. Tirar la piedra fuera del camino, y darte la mano para que lo andes conmigo. Que el número de horas que pasemos juntos, coincida con el de nuestro billete de lotería premiado. Y que los billetes de tren sean solo de ida. Que las vueltas ya las daremos, cuando queramos vernos dormir al otro lado de la cama. Y que durarán 80 días, o los que hagan falta. Que uses mi lengua como brújula para perder el norte, y que mis latidos sean tu banda sonora preferida. Joder, que no existe idioma más bonito que el de dos bocas cómplices, a punto de matarse a besos. Que te mires al espejo con los ojos que yo te veo, y entiendas de una vez por todas, por qué te digo siempre que no puedes ser más bonito. Por qué no hay cámara de fotos capaz de captar lo que siento, cuando te miro.
Que te pilles los dedos, el corazón y la vida, por quererme. Para que aprendas que el amor, a veces también es la hostia. Pero una hostia bien fuerte, entre costillas.


jueves, 8 de octubre de 2015

:)

Qué irónico ¿verdad? Esta misma mañana, hasta el cielo parecía romperse, como si estuviese compitiendo conmigo, por ver a quién de los dos nos componían más trozos. Por ver, en cuál de los dos, hacía más tiempo que no amanecía. Y quizás suene extraño, pero incluso me ha resultado bonito. Es más, me atrevería a decir que ha logrado hacerme sonreír. Como lo llevo haciendo desde que llegaste poniéndole luz, a este caos de vida. Como alumbraba el Sol a las nubes, cuando se ha hecho de día. Deberías haber visto las rendijas que se entreabrían para dar salida a una claridad, que todavía estaba dormida. Cualquiera diría que era mi boca abriendo paso a una carcajada, que ya no se acordaba de cómo me reía.



De verdad, ojalá hubieses estado ahí para verlo. Y para haberte reído conmigo, cuando te hubiese contado toda esta tontería, y me hubiese dado cuenta de que, lo que verdaderamente a mí me parece bonito, es que tú también sonrías.