Qué irónico ¿verdad? Esta misma mañana, hasta el cielo parecía romperse, como si estuviese compitiendo conmigo, por ver a quién de los dos nos componían más trozos. Por ver, en cuál de los dos, hacía más tiempo que no amanecía. Y quizás suene extraño, pero incluso me ha resultado bonito. Es más, me atrevería a decir que ha logrado hacerme sonreír. Como lo llevo haciendo desde que llegaste poniéndole luz, a este caos de vida. Como alumbraba el Sol a las nubes, cuando se ha hecho de día. Deberías haber visto las rendijas que se entreabrían para dar salida a una claridad, que todavía estaba dormida. Cualquiera diría que era mi boca abriendo paso a una carcajada, que ya no se acordaba de cómo me reía.
De verdad, ojalá hubieses estado ahí para verlo. Y para haberte reído conmigo, cuando te hubiese contado toda esta tontería, y me hubiese dado cuenta de que, lo que verdaderamente a mí me parece bonito, es que tú también sonrías.

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