Llegó el día de alzar las copas, sacar la ropa interior roja y comernos las 12 uvas al compás de unas campanadas, mientras intentamos no atragantarnos. Toca echar la vista atrás para decidir si este año ha sido bueno, o solo un año más. Hoy es el día de pisar con el pie derecho esos deseos pensados previamente, aunque creo que no hay mucho que pensar, porque siempre acaban siendo los mismos. Así de conformistas somos. Esta noche, es la de los besos gratis para todo el mundo y los fuertes abrazos que te sacan las lágrimas. Mucho confetti, champán y serpentinas, para dejar atrás lo que no queremos que entre con nosotros en el nuevo año.
Si tengo que brindar por alguien esta noche, lo haré por los que siempre están, en lo bueno y en lo malo; por los que han entrado hace poco en mi vida, pero han sabido hacerse hueco; por los que ya no están, y desearía tenerles conmigo; y por los que están por venir, que siempre serán bien recibidos. Y si brindo por algo, lo haré por esas experiencias que me han hecho crecer como persona, ya sea por el camino fácil o por el que más cuestas tiene; por todos los momentos que me han hecho sonreír, y por todos los que me han hecho llorar de alegría; y brindaré por estas 365 oportunidades que la vida me ha vuelto a regalar para que haga lo que quiera con ellas.
Me resulta muy complicado valorar en una sola noche, si este 2014 ha sido bueno o no. Lo que sí puedo decir, es que no me arrepiento de haberlo vivido. Como todos los años, este también ha traído sus cosas positivas, y sus cosas negativas. Se ha llevado a algún ser querido, pero ha traído a otros nuevos; me ha hecho darme cuenta de que soy capaz de hacer mucho más de lo que pienso; ha conseguido llevarme al borde del precipicio en muchas ocasiones, pero luego, tarde o temprano, ha intentado recompensarme; y sobre todo, ha sabido dejarme con las ganas de enfrentarme a un nuevo año.
Ahora, con mis deseos bien pensados y algún que otro proyecto o desafío para darle emoción al 2015, solo me queda esperar a que todo vaya saliendo como me gustaría, y que esta vez sí, que este sea de una vez por todas, un año para recordar.
Ahora, con mis deseos bien pensados y algún que otro proyecto o desafío para darle emoción al 2015, solo me queda esperar a que todo vaya saliendo como me gustaría, y que esta vez sí, que este sea de una vez por todas, un año para recordar.





