Tengo almacenados en mi cabeza, uno a uno, todos mis complejos; y creedme cuando digo que estos no son pocos. He tenido la sensación de caer a un precipicio cada vez que me miraba en un espejo. Y he sentido como el corazón diluviaba cientos, miles de lágrimas por minuto cada vez que no me gustaba lo que veía. He sido mi propia mano amiga cuando necesitaba un pequeño tirón para levantarme del suelo, y me he dado un beso de Judas como cura para muchas de mis heridas. He sido oxígeno y salvavidas cuando todo eran ruinas, y el propio juez de mi vida. He buscado, día y noche, la verdadera definición de perfección para intentar, al menos, acariciarla, y no la he encontrado. Supongo que este concepto se asemeja bastante al del infinito; ningún matemático ha sido capaz de calcular su valor, aunque algunos saben a lo que tiende cuando nos aproximamos a ese límite. Lo mismo pasa con la perfección (y me cuesta usar este término, porque sé que no existe), intentan vendernos que hay unos ideales (inalcanzables a mi parecer) con los cuales ya no necesitaríamos nada más para ser felices. Nos colocan la venda y nos lavan el cerebro. Nos encasillan en una vida, que más que vida, es una lucha constante contra todo y todos. Que no miento cuando digo que la Tercera Guerra Mundial ya la hemos vivido. Es aquella que libramos con nosotros mismos cada día, para no matarnos. Nos vemos obligados a hacer todo lo que dicen "estar bien", sólo porque venderíamos nuestra alma al mismísimo Diablo, si con ello alcanzásemos la dichosa perfección.
¿Sabéis qué os digo? Que ojalá nadie hubiese oído hablar nunca de esto. Todo iría mucho mejor si cada uno tuviésemos nuestra propia imagen de lo que consideramos perfecto. No os podéis imaginar lo que me jode eso de clasificar o etiquetar a las personas. Nadie tiene derecho a decirte si puedes entrar a ese garito de moda, si eres el adecuado para desarrollar ese puesto de trabajo o si tu falda es demasiado corta. No, no insistáis en llevar a todo el mundo por un único camino. No les encadenéis a lo absurdo e imposible. Dadles libertad, que es lo que siempre hemos deseado, incluso por encima de la perfección.

No hay comentarios:
Publicar un comentario