domingo, 20 de septiembre de 2015

Si alguna vez es, será.

Perdona, pero tienes que saberlo. Si en algún momento juego a quererte, no te asustes, por favor, no salgas corriendo. Será solo otra forma (mía) de sentir el vértigo, de caminar sobre una cuerda floja, al compás de tus latidos. Seguramente, solo quiera abrir los ojos, a las vistas que regala cada uno de los precipicios a los que me he asomado con la curiosidad, y el miedo, de cuando era una niña. Seré un gato apostando mi séptima vida. Será mi piel, pidiéndote una (sobre)dosis de caricias, o mis labios, aclarándote en susurros, lo que mi boca no sepa decirte a gritos. Serán mis manos, y mis dedos, buscando un lienzo en el que lo que menos importe, sea lo que pinto. Será una película sin guión ni director, el cuento que no consigue dejarme dormida, el poema que recito una y otra vez, cuando quiero sanar heridas. Será guerra, y cicatriz de batalla, que todavía no se ha dado por perdida. Serán mis huesos doloridos, la sequía de mis venas y mis piernas temblando por querer acelerar el paso, aunque aún no te hayas ido. Será capricho, y deseo. Querré que seas único, y que yo sea (la) única.


Perdona, pero esto tenías que saberlo, será
Apetito.
Magia.
Obsesión.
Rebeldía.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Quedan avisados

Cuando suene la música, pienso ponerme a bailar de nuevo. Y no, esta vez no voy a parar. No voy a disfrazarme de Salomé cuando cese el ritmo del último compás, ni pondré la cabeza de nadie sobre una bandeja de plata. Prefiero ser yo quien (os) ofrezca mi lengua sobre un folio en blanco. Una lengua cuya punta está repleta de palabras que aún tiene que escupir. Que ha sido mordida, una y otra vez, para evitar hacer heridas a quienes todavía no habían oído hablar del dolor. Pero que también ha sabido curar y cicatrizar, más rápido que cualquier tipo de alcohol. Una lengua a la que muchos les hubiese gustado hacer un nudo tan fuerte, que hubiera sido imposible articular palabra. Y que está cansada de que otras le dicten lo que puede decir, y lo que no. Una lengua que ha probado el sabor del veneno, y sin embargo, jamás ha querido ser venenosa. Que juega a buscar su hogar en otras bocas que no son la suya. Y que se desgasta en cada intento. Una lengua pluma, y una lengua pistola, con la recámara bien cargada. Apuntad si queréis. La oreja con la que Van Gogh jamás pudo escuchar el grito de Munch, será el objetivo. Y yo; yo seré quien apriete el gatillo esta vez.