lunes, 28 de diciembre de 2015

El mayor premio es compartirlo

Como buena escéptica, podría comenzar diciéndoos que eso de la lotería no es más que otra forma de poner a prueba a lo que muchos llaman suerte. Creerán algunos que solo se trata de estadística, otros dirán que solo sirve para perder dinero, y tiempo. Pero luego estamos los que vemos más allá del simple juego de azar. Los que sentimos los nervios de quien reparte esperanza. Los que vivimos la alegría de quien acertó al elegir ese número, y no otro. Que si fechas de cumpleaños, que si tal día la conocí, que si los pares, impares quizás mejor... Oiga mire, que mejor deme usted el que quiera, si esta vez tampoco va a tocar. 
Vaya, a la próxima será.
Y entonces te das cuenta, quién necesita más premios que ver a la vida continuar. Que no existe, ni existirá jamás, dinero suficiente para comprar tanto latido, tanto sentimiento. Que no es cuestión de suerte, que no. Dejad de cargarle a ella toda la culpa.
Atentos, os regalo todos los millones que me puedan tocar. De abrazos, me refiero. Y alguna que otra sonrisa, por aproximación. Pero por favor, no os olvidéis de esto: no dejéis nunca de jugar vivir.


Que vuelva a girar el bombo y que caigan las bolitas, pero que jamás caigan con ellas toda esa(nuestra) ilusión.

martes, 17 de noviembre de 2015

Se busca respuesta a tres sencillos vocablos:

¿qué está pasando?

Decidme, de qué manera os cuento lo que veo, si nos ponen la mano en la boca cada vez que pedimos la palabra. Si nos hacen pedir perdón por afirmaciones que fueron puestas en nuestras lenguas, sin nosotros quererlas, ni articularlas. Cómo se grita en silencio, cómo se piensa en voz alta. Cómo puedes hablarle a quien se hace el sordo tapándose los oídos a todo aquello que no quiere escuchar. Cómo le enseñas a un pez qué (contra)corriente tiene que seguir, si no es capaz de entablar una conversación que no sea de besugos. Cómo sacias con agua la sed de venganza que solo quiere ser sofocada con más sangre. Cómo le enseñas al mago que la vida deja de tener truco, cuando se acaba la magia. Cómo le dices al trapecista que lo importante no es mantener el equilibrio ahí arriba, sino saber caer al vacío. Cómo das un paso en falso, si sientes continuamente a la pistola apuntándote por detrás al caminar. Cómo puedo confiar en alguien, si existen más corazones atados a personas, que manos entrelazadas. Si cada vez que empiezo a sentir, me piden que no lo haga; ¡cómo si fuese tan fácil desearle la muerte a la propia vida!

Se busca: respuestas.
Recompensa: no más preguntas.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Feliz aniversario, a tú, a mí


Simplemente, 
GRACIAS por todos los abrazos que me habéis dejado dar en un año, y los que me habéis dado.

lunes, 12 de octubre de 2015

《♥》

Jugármelo al todo o nada. Al te quedas o me voy. Al, saltas o me tiro yo. Perder todas las apuestas, por sentir únicamente la adrenalina de un nuevo reto. Pintarle otra cruz a la moneda, y pedir dar la cara si las cosas no marchan bien. Tirar la piedra fuera del camino, y darte la mano para que lo andes conmigo. Que el número de horas que pasemos juntos, coincida con el de nuestro billete de lotería premiado. Y que los billetes de tren sean solo de ida. Que las vueltas ya las daremos, cuando queramos vernos dormir al otro lado de la cama. Y que durarán 80 días, o los que hagan falta. Que uses mi lengua como brújula para perder el norte, y que mis latidos sean tu banda sonora preferida. Joder, que no existe idioma más bonito que el de dos bocas cómplices, a punto de matarse a besos. Que te mires al espejo con los ojos que yo te veo, y entiendas de una vez por todas, por qué te digo siempre que no puedes ser más bonito. Por qué no hay cámara de fotos capaz de captar lo que siento, cuando te miro.
Que te pilles los dedos, el corazón y la vida, por quererme. Para que aprendas que el amor, a veces también es la hostia. Pero una hostia bien fuerte, entre costillas.


jueves, 8 de octubre de 2015

:)

Qué irónico ¿verdad? Esta misma mañana, hasta el cielo parecía romperse, como si estuviese compitiendo conmigo, por ver a quién de los dos nos componían más trozos. Por ver, en cuál de los dos, hacía más tiempo que no amanecía. Y quizás suene extraño, pero incluso me ha resultado bonito. Es más, me atrevería a decir que ha logrado hacerme sonreír. Como lo llevo haciendo desde que llegaste poniéndole luz, a este caos de vida. Como alumbraba el Sol a las nubes, cuando se ha hecho de día. Deberías haber visto las rendijas que se entreabrían para dar salida a una claridad, que todavía estaba dormida. Cualquiera diría que era mi boca abriendo paso a una carcajada, que ya no se acordaba de cómo me reía.



De verdad, ojalá hubieses estado ahí para verlo. Y para haberte reído conmigo, cuando te hubiese contado toda esta tontería, y me hubiese dado cuenta de que, lo que verdaderamente a mí me parece bonito, es que tú también sonrías.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Si alguna vez es, será.

Perdona, pero tienes que saberlo. Si en algún momento juego a quererte, no te asustes, por favor, no salgas corriendo. Será solo otra forma (mía) de sentir el vértigo, de caminar sobre una cuerda floja, al compás de tus latidos. Seguramente, solo quiera abrir los ojos, a las vistas que regala cada uno de los precipicios a los que me he asomado con la curiosidad, y el miedo, de cuando era una niña. Seré un gato apostando mi séptima vida. Será mi piel, pidiéndote una (sobre)dosis de caricias, o mis labios, aclarándote en susurros, lo que mi boca no sepa decirte a gritos. Serán mis manos, y mis dedos, buscando un lienzo en el que lo que menos importe, sea lo que pinto. Será una película sin guión ni director, el cuento que no consigue dejarme dormida, el poema que recito una y otra vez, cuando quiero sanar heridas. Será guerra, y cicatriz de batalla, que todavía no se ha dado por perdida. Serán mis huesos doloridos, la sequía de mis venas y mis piernas temblando por querer acelerar el paso, aunque aún no te hayas ido. Será capricho, y deseo. Querré que seas único, y que yo sea (la) única.


Perdona, pero esto tenías que saberlo, será
Apetito.
Magia.
Obsesión.
Rebeldía.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Quedan avisados

Cuando suene la música, pienso ponerme a bailar de nuevo. Y no, esta vez no voy a parar. No voy a disfrazarme de Salomé cuando cese el ritmo del último compás, ni pondré la cabeza de nadie sobre una bandeja de plata. Prefiero ser yo quien (os) ofrezca mi lengua sobre un folio en blanco. Una lengua cuya punta está repleta de palabras que aún tiene que escupir. Que ha sido mordida, una y otra vez, para evitar hacer heridas a quienes todavía no habían oído hablar del dolor. Pero que también ha sabido curar y cicatrizar, más rápido que cualquier tipo de alcohol. Una lengua a la que muchos les hubiese gustado hacer un nudo tan fuerte, que hubiera sido imposible articular palabra. Y que está cansada de que otras le dicten lo que puede decir, y lo que no. Una lengua que ha probado el sabor del veneno, y sin embargo, jamás ha querido ser venenosa. Que juega a buscar su hogar en otras bocas que no son la suya. Y que se desgasta en cada intento. Una lengua pluma, y una lengua pistola, con la recámara bien cargada. Apuntad si queréis. La oreja con la que Van Gogh jamás pudo escuchar el grito de Munch, será el objetivo. Y yo; yo seré quien apriete el gatillo esta vez.



viernes, 21 de agosto de 2015

Ahora, dime

Ahora que la ciudad duerme, dime, ¿puede también el corazón quedarse dormido? Ahora que las luces encienden las calles y apagan las casas, ¿pueden los pensamientos tener un interrumptor que los desconecte de su dueño? Ahora que las sábanas cubren cuerpos cansados, dime, ¿puede un abrazo arropar mejor a quienes luchan sin descanso? Ahora que los cuerpos se buscan bañados en deseo, ¿puede ser hacer el amor la única forma de dar guerra? Ahora que una Luna menguante busca desesperadamente al Sol, dime, ¿será su amor el único imposible de concebir? Ahora que los termómetros hacen bajar el mercurio, ¿puede una noche hacer más fría a una persona que parece haber dejado de sentir? Ahora que los cuentos entrelazan las pestañas de quien los escucha, ¿no son ellos los que nos despiertan y nos abren los ojos cuando nos damos cuenta de que nos los siguen contando, aunque haya pasado un rato desde que ha amanecido? Ahora que las nanas acunan a los recién nacidos, ¿pueden ser sus llantos los que mezan las preocupaciones de unos padres que siempre viven despiertos? Ahora que los monstruos del armario salen a dormir conmigo, dime, ¿acaso no hay peor pesadilla que sentir que siguen vivos? Ahora que el niño sueña, dime tú, pequeño, ¿puede el adulto soñar esta noche contigo? Ahora que esta niña busca tu cobijo, dime, ¿puedes traerme a la noche de vuelta, contigo?


domingo, 9 de agosto de 2015

Querido Destino

Tengo al Destino cogido por las solapas. Le miro a los ojos, y no sé qué trama. Ha arrancado todas sus pestañas, para evitar que le pida más deseos, cuando las soplo como una niña ilusa sopla unas velas de cumpleaños. Mientras, yo le repito, una y otra vez, que no soy valiente por querer luchar tras cada caída. Que intento ser fuerte para que dejen de doler los golpes, y de escocer las heridas. Le advierto, voy a convertirme en una kamikaze más de su juego. Y se ríe. Vuelve a enseñarme esos dientes, prueba de un "aquí soy yo el que manda, estas son mis normas, mi reglamento". Una lengua ensangrentada de tanto morderla, para evitar dar pistas de nada, asoma entre un par de colmillos bien afilados. Apuesto que no será mi sangre la única que haya probado. Sediento. De sangre. De más juego. Como un ludópata, no piensa abandonar la siguiente partida. Pero el premio es demasiado valioso, y no pienso darme por vencida a tan solo unos pasos de la casilla de salida. Una vida, mi vida, me importa más que cualquier lengua venenosa. Que cualquier sonrisa de asesino, en serie. En serio, te lo digo.


Querido Destino, no me desees suerte. Que eso es para los perdedores, y yo hace rato que ya ando perdida.

viernes, 24 de julio de 2015

1 2, 1 2, improvisando, ¿se oye?

Lo poco que sé de la vida lo aprendrí mal y a destiempo, como todo aquello en lo que pones empeño y muchas ganas. Lo poco que sé de la vida, me lo han enseñado personas y situaciones que jamás seré capaz de olvidar, por mucho que lo intente. Lo poco que sé de la vida, es que a veces el corazón decide cambiar el compás y salta a la pista, de baile, de hielo, o de aterrizaje, sin avisar. Lo poco que sé de la vida, es que las cosas llegan cuando menos lo esperas, y de la forma más imprevista posible. Que desear algo con la ilusión de cuando eras niño, nunca es suficiente, y que el que decide vivir de sueños, tarde o temprano acaba muriendo de realidades. Lo poco que sé de la vida, es que no puedes apostarlo todo al rojo, cuando lo estás viendo todo tan negro. Que no puedes echar a volar, a favor o en contra del viento, cuando tienes las alas enredadas. Lo poco que sé de la vida, es que la palabra justicia solo se utiliza para rellenar huecos en los diccionarios, y para vender(nos)la en discursos que no tienen ningún valor. Lo poco que sé de la vida, es que no siempre el grande vence al pequeño, ni la fuerza gana a la inteligencia; pero si no eres valiente, date por perdido, porque perderás muchas cosas si no lo intentas. Lo poco que sé de la vida, es que no debes agarrarte a nada ni a nadie, porque todo termina yéndose, por ley de vida, o ley de muerte, no lo sé, y cuando eso pasa, la parte de ti que se agarraba a ello, él o ella, se quedará ahí para siempre. Y a veces es tan grande lo que se queda, que ya no sabes cómo seguir.


Lo poco que sé de la vida, como dijo el bueno de Sócrates, es que no sé nada. Sí, no tengo ni puta idea de nada, pero siempre estoy aprendiendo. Y con eso me vale, y con eso me basta.

miércoles, 1 de julio de 2015

Corazón en la maleta.

Tengo una maleta repleta de sueños y proyectos, impacientes por emprender un viaje. Un viaje cuya única meta, sea hacerlos realidad. Y aunque el miedo no cese de pisarme los talones, me he dado cuenta de que ni él, ni nadie, debe parar todo esto. Que no sé ni cuándo, ni cómo, ni dónde empezará el camino. Tampoco tengo ni idea de cuál será el final. No sé si algo se quedará olvidado en el fondo de la maleta, o si tendré que dejarme algún deseo en casa, por exceso de equipaje. Pero lo que sí tengo claro, es que hay días, momentos, en los que el corazón late más fuerte y más rápido, como queriéndome pedir más vida. Y ahí, es cuando todo parece cobrar sentido. Cuando las infinitas definiciones del verbo 'vivir', se alinean, como si de una constelación se tratase. Es en ese instante, cuando la venda que llevaba puesta en los ojos cae al suelo, destapando a su paso, una sonrisa que hacía tiempo que no lucía. Una infantil emoción invade mi cuerpo, y me ayuda a sentirme más fuerte que nunca.


-Camina - dicta un corazón, que aún permanece asustado - camina, hasta que uno de los dos, termine agotado.

domingo, 21 de junio de 2015

Out of time.

Me he dado cuenta de que las noches, si no tienes con quien compartirlas, son solo otro momento del día. Que existen conversaciones tan vacías que no llevan a ninguna parte, y que se convierten en otro motivo para echar de menos las que una vez significaron tanto. He visto a los sueños bonitos disfrazarse de pesadillas que en muchas ocasiones, tienen nombre y apellidos. Conozco sábanas que no son más que otro refugio en ruinas que acaba desplomándose con tantos gritos enmudecidos, y tantas palabras calladas. También existen guiones de planes y fiestas que nunca se llevarán a cabo. Canciones que hacen abrir lagrimales, y películas sin espectadores. Intentos de besos, corazones a medio latir, y silencios que dejaron de ser cómodos hace ya algún tiempo. He caído en la cuenta de que hace casi 3OO días, y trescientas noches, que nada ha vuelto a ser lo mismo. Y sí, quizás te esté echando de menos. Y sí, ese 'quizás' expresa de todo, menos posibilidad.


Pero, como siempre, he vuelto a darme cuenta tarde. He vuelto a levantarme la falda para bailar, cuando la música ya había dejado de sonar. Y tú no estás, y yo no soy. Y ya no sé cómo decirlo.

lunes, 15 de junio de 2015

"Bon" voyage.

¿Sabes? Lo cierto es que aún sigo buscando la salida de emergencia para este vuelo. Me dijiste que personas como yo, y como tú, debíamos tener una vía de escape para esos momentos en los que ni el tiempo parece querer acompañarnos. Esos momentos en los que sientes que todo va en picado, y tienes miedo de volver a estrellarte. Momentos, en los que no quieres ser pasajero, ni piloto, sino tierra firme. Pero la luz de emergencia lleva un tiempo encendida, y las turbulencias solo son otro impedimento para levantarme tras cada caída. Deberías haberme dicho que no todos los viajes cumplen con su destino. Que sentirse entre las nubes, también conlleva el riesgo de precipitar al vacío. Y esque tantas alturas, han acabado sacando a la luz todos mis vértigos disfrazados de miedo. Me has hecho rozar tantas veces las estrellas, que me han llegado a abrir heridas en las manos. Y ahora no hay besos, ni saliva, que las curen. No hay (a)brazos en los que refugiarse cerrando los ojos, esperando a que vuelva la calma. No existe pista de aterrizaje visible, que acabe con todo esto.


martes, 26 de mayo de 2015

Que siempre estarías conmigo.

Como un niño al que le acaban de decir que el abuelo le cuidará desde el cielo a partir de ahora. Como el enfermo que ve pasar toda su vida, mientras se debate entre la vida y la muerte. Como las estrellas, incapaces de ver el reflejo de la Luna nueva. Como la caída de las hojas con cada regreso del otoño. Como un "adiós" pronunciado entre lágrimas que en realidad querían decir "quédate". Como el grito que fue soltado a los cuatro vientos. Como dos enamorados despidiéndose en la estación de tren. Como una canción inacabada, un borrador, o la frase que después de escrita, fue tachada. Como la carta de despedida que nunca fue leída, ni enviada. Como el artista que ha sido abandonado por su musa. Como Neruda en su poema 20.


Así estoy yo. Echándote de menos, hasta con mi sexto sentido. Pidiéndote que vuelvas en todos los idiomas que conozco. Haciéndole creer a la poesía que no tiene nada por lo que deberías envidiarla. Intentando no olvidar que un día me dijiste que siempre estarías conmigo.

domingo, 3 de mayo de 2015

Absolutamente nada.

Nada es lo quiero contaros cuando escribo, o cuando hablo. Lo que callo, y lo que otorgo. Lo que veo, y lo que oigo. Nada es lo que me duele cuando me pongo a llorar en mitad de la noche. Las lágrimas, los llantos e incluso las sonrisas. Nada es lo que haría yo por verte, o tenerte a mi lado. Nada es lo que me gusta de tí, y lo que me gustaría hacer contigo. Nada es lo que he vivido, y lo que me queda por vivir. El camino, las cicatrices y esa puta jodida piedra. Nada es lo que me apetece hacer. Nada es lo que opino de las injusticias y las mentiras. Lo que me gustaría decir, y no puedo. Nada es lo que me provoca escuchar decir un "te quiero". Nada es lo que contesto cuando me dicen que qué me pasa. Nada es lo que digo cuando me preguntan que qué les debo. Nada es siempre lo que pienso, imagino o siento. Y, hablando de sentimientos, nada es lo que siento yo por tí.



Al final parece que nada, va a acabar siendo todo.

martes, 28 de abril de 2015

Jaque Mate al Rey de Corazones.

Valiente, abre los ojos. Deja de mirarnos al mundo y a mí, como si fuéramos algo sencillo. No te fíes de lo que esta sonrisa te intente decir, mira más allá de esta armadura. Qué 2+2 no siempre van a ser 4. Hace tiempo que aprendí a mentir, a pesar de que todos me dijesen de pequeña que eso no se debía hacer. Hace tiempo que empecé a entender cómo se jugaba en la vida, y aunque en la mayoría de las ocasiones pierda la partida, te aviso que siempre llevo un as bajo la manga. No creas que vas a venir tú ahora a hacerme tu jugada magistral, que yo hace tiempo que la practico (¡a la cárcel vas a venir tú a robar!). Creo que la misma picardía que a tí te falta, es la que a mí me sobra. No trates de sorprenderme, que ese camino ya me lo había andado antes.


Y, ¿crees que tu problema es el tiempo? No valiente, esta vez no se trata de eso. Tu problema, y el mío, es el miedo. Miedo a que te vea, o me veas, y pase lo que no queremos. Miedo a que nos veamos, y no pase lo que queremos. Miedo a que te enseñe mi truco, y empieces a creer en la magia. Miedo a que te haga jaque, y te acabe matando.

domingo, 26 de abril de 2015

Cuando miras con otros ojos.

Viste armadura de guerrera que apostó todo lo poco que la quedaba, por un solo sentimiento. Pone cada noche a ondear bandera de pirata en su balcón, en señal de peligro, porque todo el que pasa una noche con ella, acaba siendo un naúfrago sin destino. Y esque desde que baila con la mala de las suertes, prefiere que la rompan el vestido antes que el corazón. Prefiere cien gemidos, antes que escuchar un suspiro. Se ha convertido en las copas de más de todos los bares, y los besos de menos después de una noche de vicios inconfesables. Ha aprendido a esquivar miradas y piropos, y usa los silbidos como pistoletazo de salida en sus corridas. Se ríe del amor, de los 14 de febrero y de tantas rosas que al final no dejan de ser capullos.


Pero oyes, qué bien se les ve a esos dos tan juntitos. Qué feliz parece ella, y que orgulloso está él. Mira cómo la agarra para que no se escape de su vida. Qué guapos deben verse el uno al otro. ¿Será un poema lo que le está recitando al oído? Ninguno de los dos ha llorado, solo sonríen. Parece que hayan sobornado a Cupido. Qué distinto es todo; qué bonito es el amor, cuando lo miras con otros ojos.

viernes, 10 de abril de 2015

¿Crees que vivir es solo cosa de los años?

Hoy escribo para desmentir un pensamiento que abunda en las cabezas de muchas personas con las que he hablado. Esa tendencia a creer que solo aprendes a vivir conforme vas cumpliendo años. Y, ¿qué son los años, si no tiempo? Tiempo que puede estar muy bien empleado, malgastado o incluso ilógicamente parado. Hojas de un calendario que para muchos está intacto, y para otros tiene marcas hasta en el 30 de febrero.


Y me preguntan: ¿qué has tenido que vivir para hablar con la seguridad de un sabio, y con una mirada que parece haber inventado un nuevo idioma?
Y entonces, con esa sonrisa que llaman 'inocente', les respondo: mis 16 otoños han caído al precipicio de más de un par de ojos, han disparado balas con la misma boca que ha versado labios, y han apretado fuertemente con las mismas manos que un día quedaron vacías. He amado la vida cada vez que he visto a un niño reír, y la he maldecido cuando he visto a mis padres llorar. He sentido la fuerza de mil huracanes que me mostraban que todo iba bien, y he vivido vacíos más grandes que la nada, cuando todo se estaba derrumbando por dentro. He visto a mujeres trayendo vida al mundo, y he sufrido cuando otras personas se la han llevado con ellas. Me he odiado, y creo que en algún instante, me he llegado a amar. He aprendido a sentir con palabras, silencios, fotografías y sonidos. Le he dado la vuelta a todo, para después ponerlo otra vez del derecho. He dado la cara por personas que más tarde me la han abofeteado. He negado lo innegable, he deseado lo indeseable y he soñado lo inimaginable.
Y ahora dime, ¿crees que vivir sigue siendo solo cosa de los años?

martes, 31 de marzo de 2015

×

Esta noche podría volver a hablaros en tercera persona, podría haber vuelto a esconder un 'yo' detrás de un 'ella'. Podría, pero esta vez trataré de dejar ese juego a parte. Llevo un tiempo intentando quitarme la máscara, bajar del escenario en el que se ha convertido mi vida, y poder contaros eso que todos os empeñáis en conocer, y nunca soy capaz de deciros. Ando buscando la forma de abrirme el pecho, y enseñaros cómo funciona todo esto. Que lo que escribo no son solo un puñado de palabras adornadas; que todo texto, párrafo, guión y letra, tiene un significado. Elegí usar este lenguaje, porque es capaz de entenderme incluso cuando ni yo misma lo hago. Cada vocablo, quería deciros lo perdida que me encuentro. Que sigo buscando la salida del laberinto en el que me metí sin darme cuenta, y que nadie viene a buscarme, porque si lo hace, solo consigue dejarme más aturdida.


Soy de las que lleva un aviso de naufragio en cada mirada, y un salvavidas en cada abrazo. Capaz de amar cada uno de los pedazos, su diseño, y a su diseñador. De las que cruza sin mirar, y aún así sigue teniendo miedo. Sonrío si te veo, y tiemblo si te siento dentro de mí, escondido ahí donde más duele, en el centro de la diana de Cupido. Cada decepción me ha dejado tan vacía, que me siento incapaz de llenarme a mí misma. Sueño que paradójicamente, la realidad me devuelve un futuro mejor. Pero tú no estás en él, y eso, permíteme decirte que ahora, ya me parece inconcebible.
Pido perdón, a tí por dejarte ir, y a mí por quedarme. Que me vuelvo pequeñita cuando pienso que ni la poesía puede salvarme. Lo siento, no soy capaz de descifrar todo lo que está pasando. La cordura del invierno nunca fue una buena cura para la locura del verano.

sábado, 21 de marzo de 2015

(.)

Cielo, qué bien te quedaban esos "te quiero, pequeña" colocados estratégicamente entre las comisuras de tus labios, para que te hiciese pronunciarlos a besos. Qué bien encajaba tu mano con la mía, cuando salíamos a la calle para darle envidia al mundo, para enseñarle que los polos con la misma carga no siempre se repelen, que a veces, también saben cómo atraerse. Cómo echo de menos tu manera de quitarme los miedos de encima, tu forma de enseñarme a gritarle a la vida. Tus idas y venidas, tus besos y tus heridas. Tu intención de borrarme las cicatrices con saliva. Las ganas que me tenías, o nos tenías. Esas reacciones tan a tiempo, cuando quería irme, y tú me agarrabas para que no lo hiciese, para que no me fuese de tu lado. Tus caricias, sentir tu mano deslizándose por mi piel, acelerando a ese que hoy parace no querer latir.
Cómo echo de menos la vida desde que te has ido.


Cielo, ya sabes que para mí las historias no acaban, hasta que no mueren los protagonistas. Y, aunque tú y yo en cierto modo ya hayamos muerto, aún siento que nuestra historia sigue viva. Que nunca he escrito una carta de despedida, porque no sé ponerle punto final a las cosas



lunes, 9 de marzo de 2015

Chica Fénix

Caminaba despistada, con su sonrisa risueña lista para disparar. Cruzaba sin mirar, y hasta los semáforos se ponían rojos cuando la veían pasar. Parecía que el asfalto era como un escenario para ella, por eso del continuo vaivén de sus caderas. Te saludaba con la mirada, y era capaz de congelarte con un solo pestañeo. Se tapaba la boca con la mano cuando se reía, y no sabía que unos cuantos, estaban partiéndose la suya por rozar sus labios, por oír una sola de sus carcajadas. Era una chica tímida, pero de esa clase de tímidas que cuando las conoces piensas "joder, ojalá la hubiese conocido antes". Bebía para olvidar, dormía para soñar, y escribía para plasmar en un folio todo lo que llevaba dentro. Que, a pesar de que todos la decían "pequeña", escondía sentimientos enormes en su caja torácica. Era adicta a la poesía, porque decía que era la única que, a veces, parecía lograr entenderla. Soñaba con recorrerse el mundo de punta a punta, y escondía uno chiquitito en su carpeta verde de 'apuntes' del colegio. Que para ella no eran apuntes, si no historias que la gente debía conocer algún día. Era de las que veía películas románticas, y luego lloraba porque sabía que a ella nunca le pasaría algo igual. Quería creer en el amor, incluso en el amor a primera vista, pero la experiencia siempre le recordaba que no era buena idea, que las heridas tardan un tiempo en cicatrizarse. Sabía que la vida podía hacerla mucho daño, y aún así la abrazaba con todas sus fuerzas. Una masoca para muchos, una 'chica Fénix' para los que realmente sabían quién era.

 

viernes, 6 de marzo de 2015

Vuelve.

Vuelve a hacerme creer que la Luna brilla en lo alto del cielo, porque quiere alumbrar mis noches en vela. Hazme sentir especial una vez más. Convierte mis imperfecciones en virtudes, y mis miedos en ganas de morderle a la vida. Cambia mis lunes por sábados, y mis lágrimas por carcajadas a pleno pulmón. Demuéstrame de nuevo que la magia existe, que puedo tocar el cielo con la yema de mis dedos, cuando me estiro en la cama después de apagar la alarma del despertador por las mañanas. Vuelve a poner banda sonora a mis días, vuelve a darme un motivo por el que sacar mis armas de guerra con cada despertar. Descolócame como solías hacer, pon mis pies a pisar cielo y después, déjame caer en tus brazos. Engánchate a mis clavículas como si se tratasen de tu último clavo ardiendo. Rompamos las reglas que un día dictaron nuestros silencios. Pellízcame, muérdeme, que sienta que nada de esto es un sueño, que tú eres real, que no desaparecerás cuando abra los ojos. Súbeme a la azotea más alta de la ciudad, para enseñarme que nada me da más vértigo que perderte para siempre. Quítame las dudas, y las ganas, que me dejan tus recuerdos cuando te marchas sin fecha de vuelta.


Joder, vuelve, y no te vayas, no te vayas nunca si no piensas llevarme contigo.

viernes, 27 de febrero de 2015

Re(cuerda)

Si te preguntas qué estoy haciendo, recuerda que la Luna hace rato que ha salido. Que cuando la oscuridad invade mi cuarto, son las letras las que me arropan, y la música la que me acaricia. Hace ya unas horas que les he pedido a las estrellas que me guíen hasta tu portal, para subir corriendo las escaleras, entrar a tu casa, agarrarte de la mano, y pasearte por toda la ciudad, como si fueras mi mayor tesoro robado. Gritar que no pienso dejarte marchar nunca, y perdernos por los callejones con la excusa de hacer que la noche no acabe. Bailar en mitad de un paso de cebra tu canción favorita, y que descubras que me sé la letra entera de memoria. Acabar descalza, con los tacones en la mano, y que te empeñes en llevarme hasta el coche en brazos como en esa película de amor que tantas veces he visto. Ir por el camino largo de vuelta a casa, mientras te cuento lo bien que me lo he pasado esa noche, y que tú sonrías e intentes mirarme de reojo porque no puedas apartar la vista de la carretera. Que me acompañes hasta mi portal, aunque yo insista en que no lo hagas, me susurres lo guapa que iba y me des las gracias por otra noche más de locura. Acabar con un beso 'accidental' y esa sonrisa tonta que solo tú sabes cómo sacarme.


Pero recuerda, hace rato que la Luna ha salido, y con ella brillando, es imposible que me mantenga cuerda.

martes, 17 de febrero de 2015

¿Poesía?

Quizás, poesía es lo que escondes cuando cierras los ojos, eso que no te atreves a pronunciar, ni a escribir en un folio, por temor a que otros lo descubran. Tal vez, es eso que bailas cuando escuchas tu canción favorita, o los garabatos que dibujas en el margen de los cuadernos durante una clase aburrida. Puede que la poesía sea escucharte pronunciar su nombre, o decirle a alguien un "te quiero", cuando realmente lo sientes. Poesía es la fiesta de un viernes noche, la resaca de un sábado por la mañana y la tranquilidad de un domingo por la tarde. El calor del verano, el frío del invierno, y los colores de la primavera y el otoño. Poesía es recibir un mensaje tuyo en la madrugada, verte pasear por mi casa, o comerte a besos. Poesía es cada una de las lágrimas que derramas cuando ya no puedes más, cuando quieres que todo se acabe de una vez. Son, todas y cada una de las sonrisas que se te dibujan entre las comisuras de tus labios. Son, esos abrazos de las personas que tanto quieres, y que a veces no puedes tener contigo. Creo que poesía, es cada noche que pasas en vela, cada insomnio lleno de sus recuerdos, y cada reflejo de la Luna en tu ventana.
En resumen, poesía es todo lo bueno, y lo malo; lo que te hunde, y lo que te mantiene a flote. La poesía es eso que nunca te dejará tirado, porque te acompañará allá donde vayas, aunque tú no lo sepas.


¿Poesía? No sé qué es eso, pero qué bonito suena.

lunes, 9 de febrero de 2015

Llámalo utopía.

Coger un tren con destino a ninguna parte. Perderme, perderte quizás, perder la noción del tiempo. Hacer que las brújulas no encuentren el norte. Que salga el Sol a las doce de la noche, que la Luna me caliente con su brillo cegador. Que se me olvide cuál era tu nombre, o de qué color son tus ojos. Que no recuerde el camino de vuelta a casa, porque todos los lugares sean hogar. Visitar destinos que encerraba en promesas, y que ya no recuerde por qué quería estar allí. Llevar a la locura por bandera y deshacer los nudos que me atan a la cordura. Caminar  bailando con los ojos cerrados, y dejar a un lado la razón y el sentimiento. Borrar la palabra 'miedo' de mi diccionario y reinventar el concepto de la felicidad. Alzar anclas e izar la bandera del barco de mi vida. Levantar el vuelo y sentirme libre. Caerme por precipicios que me lleven a las más altas cimas. Tatuarme en la cara mi sonrisa de victoria, y olvidarme de cómo suena un llanto de vencido.


Llámalo utopía, o simplemente, ganas de comerme la vida. Y si no entiendes todo este caos de letras, no te preocupes; eso significa que la vida te sonríe, o posiblemente, que ya no hay quien me comprenda.

martes, 3 de febrero de 2015

Te (des)conozco.

Siempre había oído decir que el roce hace el cariño, y que cuanto más tiempo pasas junto a una persona, más difícil se te hace luego separarte de ella. Pero nadie me dijo que también puedes echar de menos a una persona que tan siquiera has tocado, una persona a la que no sabes cuántas arruguitas se le hacen en los ojos cuando se ríe, o si su sonrisa es de las de hoyuelo en moflete. Nunca antes unas conversaciones me habían vuelto tan adicta a una persona, ni me habían hecho sentir que una parte de mí se iba con ellas. No sé si es el complejo de poeta que a veces tengo, lo que me hace capaz de enamorarme de las palabras, o es mi necesidad de encontrar a alguien que sepa hablar conmigo de cualquier cosa que se nos pase por la cabeza. El problema, o la virtud no lo sé, de todo esto, es que puedes crear un mundo paralelo de historias en las que ambos seáis los protagonistas, aunque nunca vayan a suceder en un futuro. Pero ahí está la magia de no conocer a esa persona, esa incertidumbre de no saber cómo será. Todo esto te lleva a poner en marcha tu imaginación, y una vez que empiezas, estás perdido. Te has enganchado a alguien, o mejor dicho, a algo que tú mismo has creado y que, por lo tanto, es muy posible que supere a la realidad con creces.


No sé si estaré en lo cierto pero, ya hace casi un año que te (des)conozco y yo, yo no he conseguido olvidarte.

domingo, 1 de febrero de 2015

Strength.

El otro día, alguien me dijo que yo era una chica fuerte. Lógicamente, mi primera reacción fue echarme a reír; pues aquí nadie es fuerte, ya sabes eso de que torres más altas han caído. Todos somos lágrima fácil cuando sentimos lo que late, tocado y hundido. A todos se nos ha venido alguna vez el mundo encima, o hemos sentido que la vida se nos quedaba demasiado grande. Quién no ha recurrido a los abrazos para curar las heridas o ha buscado una boca que le dijese que todo iba a salir bien, que solo era una mala racha más. Quién no ha cerrado los ojos esperando que todo cambiase por arte de magia, o ha apretado los puños con tanta fuerza que, por un instante, parecía que podía romper todo el miedo que llevaba dentro. A nadie nos resulta extraño ver unos lagrimales llorar, cuando la situación no pasa por su mejor momento. Por ahora, no he podido conocer a nadie que sea impermeable al dolor, porque eso es precisamente lo que nos hace humanos, esa capacidad de sentir que algo va bien, o que está a punto de derrumbarse y debemos buscar refugio. Con esto no quiero decir que este sea un mundo de débiles,  ni mucho menos, simplemente quiero recordar, que aquí cada uno lucha por aguantar el tipo lo mejor que sabe. Y como en toda batalla, hay quien va perdiendo, y quien  está más cerca de sentirse ganador.


Recuerdo que, de pequeña, el médico me dijo que el corazón no podía doler. Pues que me explique ahora él, qué es lo que se supone que se siente.

jueves, 15 de enero de 2015

:):

Últimamente, no paro de oír a la gente decirme eso de que "estás muy seria". Insisten en que tengo la sonrisa cansada, que ya no transmite el mismo calor que hacía unos meses. Pero cómo quieren que salga a comerme el mundo con la misma boca que ya no besa tus labios; ni se dice mirándose al espejo, que "cada día está más guapa", que "con esa locura de labios, algún día tendrá el mundo a sus pies". Cómo quieren que enseñe los dientes, si sé que después, siempre habrá alguien para partírmelos. Y ya no tiene por que ser otra persona, porque he descubierto el vicio de tirarme a mí misma de la cuerda floja.
Sé que soy un terrible caos de metáforas y palabras cuando quiero expresar lo que me acobarda el pecho izquierdo; pero, por favor, no me pidáis que sea más clara. Cada vez me resulta más difícil hacer que todo está de puta madre, que nada ha cambiado, y que sigo siendo la misma chica-cordero que se disfrazaba de lobo, para que nadie la comiese. Nadie sabe las peleas que traigo con mis ojos, siempre que estos se empeñan en diluviarme entera. Eso de querer romper lo que reflejan los espejos, antes de que llegue a romperme a mí. Tener como inquilino en mi cabeza, un pensamiento en modo bucle. Millones de recuerdos e imágenes que me parten en un sin fin de pedazos que se clavan, que cortan, que desgarran. Querer escapar y sentirme más presa y encadenada que nunca. Tener la imaginación como mi único clavo ardiendo, y que hasta ella me juegue malas pasadas. Irme a la cama todas las noches, con la única esperanza de que cuando abra los ojos a la mañana siguiente, todo haya cambiado. 


Que alguien me diga ahora, a qué motivos me agarro para mantener la sonrisa firme, cuál se supone que tiene que ser la causa de la parábola de mi boca. Que son muy pocos los años para poder sujetar tantas putadas sobre los hombros.