viernes, 21 de agosto de 2015

Ahora, dime

Ahora que la ciudad duerme, dime, ¿puede también el corazón quedarse dormido? Ahora que las luces encienden las calles y apagan las casas, ¿pueden los pensamientos tener un interrumptor que los desconecte de su dueño? Ahora que las sábanas cubren cuerpos cansados, dime, ¿puede un abrazo arropar mejor a quienes luchan sin descanso? Ahora que los cuerpos se buscan bañados en deseo, ¿puede ser hacer el amor la única forma de dar guerra? Ahora que una Luna menguante busca desesperadamente al Sol, dime, ¿será su amor el único imposible de concebir? Ahora que los termómetros hacen bajar el mercurio, ¿puede una noche hacer más fría a una persona que parece haber dejado de sentir? Ahora que los cuentos entrelazan las pestañas de quien los escucha, ¿no son ellos los que nos despiertan y nos abren los ojos cuando nos damos cuenta de que nos los siguen contando, aunque haya pasado un rato desde que ha amanecido? Ahora que las nanas acunan a los recién nacidos, ¿pueden ser sus llantos los que mezan las preocupaciones de unos padres que siempre viven despiertos? Ahora que los monstruos del armario salen a dormir conmigo, dime, ¿acaso no hay peor pesadilla que sentir que siguen vivos? Ahora que el niño sueña, dime tú, pequeño, ¿puede el adulto soñar esta noche contigo? Ahora que esta niña busca tu cobijo, dime, ¿puedes traerme a la noche de vuelta, contigo?


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