miércoles, 31 de diciembre de 2014

Bienvenido 2O15 ;)

Llegó el día de alzar las copas, sacar la ropa interior roja y comernos las 12 uvas al compás de unas campanadas, mientras intentamos no atragantarnos. Toca echar la vista atrás para decidir si este año ha sido bueno, o solo un año más. Hoy es el día de pisar con el pie derecho esos deseos pensados previamente, aunque creo que no hay mucho que pensar, porque siempre acaban siendo los mismos. Así de conformistas somos. Esta noche, es la de los besos gratis para todo el mundo y los fuertes abrazos que te sacan las lágrimas. Mucho confetti, champán y serpentinas, para dejar atrás lo que no queremos que entre con nosotros en el nuevo año.
Si tengo que brindar por alguien esta noche, lo haré por los que siempre están, en lo bueno y en lo malo; por los que han entrado hace poco en mi vida, pero han sabido hacerse hueco; por los que ya no están, y desearía tenerles conmigo; y por los que están por venir, que siempre serán bien recibidos. Y si brindo por algo, lo haré por esas experiencias que me han hecho crecer como persona, ya sea por el camino fácil o por el que más cuestas tiene; por todos los momentos que me han hecho sonreír, y por todos los que me han hecho llorar de alegría; y brindaré por estas 365 oportunidades que la vida me ha vuelto a regalar para que haga lo que quiera con ellas.
Me resulta muy complicado valorar en una sola noche, si este 2014 ha sido bueno o no. Lo que sí puedo decir, es que no me arrepiento de haberlo vivido. Como todos los años, este también ha traído sus cosas positivas, y sus cosas negativas. Se ha llevado a algún ser querido, pero ha traído a otros nuevos; me ha hecho darme cuenta de que soy capaz de hacer mucho más de lo que pienso; ha conseguido llevarme al borde del precipicio en muchas ocasiones, pero luego, tarde o temprano, ha intentado recompensarme; y sobre todo, ha sabido dejarme con las ganas de enfrentarme a un nuevo año.
Ahora, con mis deseos bien pensados y algún que otro proyecto o desafío para darle emoción al 2015, solo me queda esperar a que todo vaya saliendo como me gustaría, y que esta vez sí, que este sea de una vez por todas, un año para recordar.

         ¡Feliz 2o15!

domingo, 28 de diciembre de 2014

¿Perfección?

Tengo almacenados en mi cabeza, uno a uno, todos mis complejos; y creedme cuando digo que estos no son pocos. He tenido la sensación de caer a un precipicio cada vez que me miraba en un espejo. Y he sentido como el corazón diluviaba cientos, miles de lágrimas por minuto cada vez que no me gustaba lo que veía. He sido mi propia mano amiga cuando necesitaba un pequeño tirón para levantarme del suelo, y me he dado un beso de Judas como cura para muchas de mis heridas. He sido oxígeno y salvavidas cuando todo eran ruinas, y el propio juez de mi vida. He buscado, día y noche, la verdadera definición de perfección para intentar, al menos, acariciarla, y no la he encontrado. Supongo que este concepto se asemeja bastante al del infinito; ningún matemático ha sido capaz de calcular su valor, aunque algunos saben a lo que tiende cuando nos aproximamos a ese límite. Lo mismo pasa con la perfección (y me cuesta usar este término, porque sé que no existe), intentan vendernos que hay unos ideales (inalcanzables a mi parecer) con los cuales ya no necesitaríamos nada más para ser felices. Nos colocan la venda y nos lavan el cerebro. Nos encasillan en una vida, que más que vida, es una lucha constante contra todo y todos. Que no miento cuando digo que la Tercera Guerra Mundial ya la hemos vivido. Es aquella que libramos con nosotros mismos cada día, para no matarnos. Nos vemos obligados a hacer todo lo que dicen "estar bien", sólo porque venderíamos nuestra alma al mismísimo Diablo, si con ello alcanzásemos la dichosa perfección.


¿Sabéis qué os digo? Que ojalá nadie hubiese oído hablar nunca de esto. Todo iría mucho mejor si cada uno tuviésemos nuestra propia imagen de lo que consideramos perfecto. No os podéis imaginar lo que me jode eso de clasificar o etiquetar a las personas. Nadie tiene derecho a decirte si puedes entrar a ese garito de moda, si eres el adecuado para desarrollar ese puesto de trabajo o si tu falda es demasiado corta. No, no insistáis en llevar a todo el mundo por un único camino. No les encadenéis a lo absurdo e imposible. Dadles libertad, que es lo que siempre hemos deseado, incluso por encima de la perfección.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Formatos.

Las noches de verano estaban destinadas a morir ante la vuelta a la rutina del imponente Septiembre. Supongo que eso era lo que hacía todo especial, esa falta de costumbre a sentir tantas ganas de saber de alguien (tú). Fui una torpe; te abría la ventana de mi cuarto por si querías entrar, y se me olvidó cerrar la puerta por si alguna vez te querías escapar. Y te fuiste, igual que llegaste, te fuiste. Fui una cobarde; siempre le mentía al corazón diciendo que ya tendríamos tiempo de hacer declaraciones bajo el juicio de tus ojos. Pero se me olvidaba que en todo aquello no había juicio alguno, todo era locura. Era como saber que estás jugando con fuego, y lucir la más pirómana sonrisa en tu cara. Y así pasó, que con tanta llama, todo acabó reducido a cenizas. Quizás esto estaba destinado a ser así. Seguramente yo solo fui para tí como un cigarro, que una vez que te lo fumas, solo queda el humo impregnado en la piel. Y esque eso es exactamente lo que has hecho. Te has quedado en mí, como lo hace un tatuaje en la piel. Y ahora me veo obligada a usar esa tinta para escribirte.


Ya ves, yo sólo quería darte los "buenos días" en formato susurro, y mira, he acabado pidiéndote que vuelvas en formato verso. 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

(Feliz) Navidad.

Qué queréis que os diga; la Navidad tenía sentido hace unos años, ya no. Cuando te das cuenta de que en la mesa sobran platos y faltan gargantas que entonen un villancico cuando menos te lo esperas, entonces es cuando las cosas no encajan. Sigues decorando la casa y encendiendo las lucecillas de colores, como de costumbre, pero ahora te sientes obligado a subir el volumen de la minicadena o de la tele para no sentir la casa tan vacía. Por supuesto, la comida no falta encima de la mesa, pero cuesta un poquito más tragarla cuando tienes un nudo en la garganta que no te deja ni decirle a tu madre lo riquísimo que le ha salido todo un año más. Miras la llama de la vela buscando una razón distinta al brillo de tus ojos, y te das cuenta que no eres la única que se sabe ese viejo truco. 
Cuando eres pequeño, te hacen ver la Navidad como algo tierno, dulce, cargado de ilusión y regalos. Te hacen verla como una fecha en la que todo son risas y no hay preocupaciones. Como siempre, te enseñan la parte bonita y te hacen creer que no va a cambiar, pero nunca faltará el tiempo para venir a darte una ostia que te despierte de tanto cuento de hadas y tanto polvo mágico. Pero no, joder, eso no se hace. No seáis tan capullos de querernos quitar esa chispa que nos mantiene encendidos incluso en una época tan fría como el invierno.


Afinad gargantas; coged todas las panderetas, castañuelas y zambombas; haced más ruido que las fallas de Valencia; y sobre todo, no perdáis nunca el niño que lleváis dentro. Ahora bien, a pesar de todo, 
                          
                          ☆¡FELIZ NAVIDAD!☆


martes, 23 de diciembre de 2014

Assassino per amore.

Y cuando pase el tiempo querrás saber qué ha sido de mí. Y volverás como el asesino vuelve a la escena del crimen. Pero no, ya será tarde. Por aquel entonces ya no estaré dispuesta a volver a esquivar balas sabiendo que tú eres quien aprieta el gatillo. Ya no querré volver a morir, morir de amor por ti.


jueves, 4 de diciembre de 2014

Todo lo que no soy capaz de decirte.

Es de noche, y hoy la lluvia hace que las lágrimas no tengan tanto miedo de saltar al vacío. Un vacío que he sido incapaz de llenar desde que el sonido de tus mensajes no rompe el silencio al final de otro duro día. Miro por la ventana, como de costumbre, pero hoy las estrellas no están tan deslumbrantes como siempre. Esta noche, parecen querer preguntarme si volverás. Yo me limito a decirlas que no lo sé, pero que deberías hacerlo, porque te dejastes muchas cosas por hacer antes de marcharte sin un "adiós", ni motivos aparentes. Te fuistes, cuando todavía te quedaba por conocer lo mejor de mí. Apuesto que no sabes que mi mermelada favorita es la de arándanos, que odio el azúcar en la leche y que mi chocolate preferido es el negro. Creo que nunca te llegué a hablar de mi extraña obsesión por los números 2 y 8. Tampoco te conté que soy una de las pocas chicas que cuando más guapa se ve, es recién levantada, un sábado por la mañana. Tan siquiera llegastes a ver los ridículos 'pijamas' que me pongo para estar por casa. Sí que te dije que duermo con todos mis peluches en la cama, pero lo que nunca supistes, es que siempre me quedo dormida, abrazada a uno de ellos. Cuando te hablé de que mis películas favoritas son las de risa, amor o miedo, se me olvidó decirte que las últimas, solo soy capaz de verlas en compañía de alguien. Seguro que tampoco sabes que soy la primera que está dispuesta a disfrazarse de cualquier cosa y ponerse a bailar, para sacar una sonrisa a los que más quiero. Planeamos nuestra particular "vuelta al mundo en 80 días" sin decirte que mis ojos se humedecen, cada vez que tengo que separarme de mi familia. No me distes la oportunidad de contarte que siempre he querido que me pinten la espalda con acuarelas, después de besarme los lunares. Y hablando de lunares, tampoco llegastes a ver ese con forma de corazón que se me dibuja encima del escote. Hablamos de las miradas, y de bebernos lentamente a sorbos cuando nos viésemos, pero te quedastes sin saber cómo de amargo puede ser el café de mis ojos. Creo que los dos nos quedamos con las ganas de perdernos por las calles de Madrid hasta acabar tumbados bajo ese inmenso cielo del que tantas y tantas noches hemos hablado. Me enseñastes que dormir no es tan importante cuando tienes a alguien especial con el que gastar madrugadas. Aún no conozco la historia de "Perdona si te llamo amor", porque sigo esperando poder verla contigo, como habíamos pactado. Debo reconocer, que no puedo evitar acordarme de ti cuando escucho tu nombre, o simplemente, cuando te extraño. Gracias a ti, me interesé un poquito más por la belleza de Italia, conocí la valentía del gran William Wallace y me emocioné con el sentimiento del fantástico Ludovico Einaudi. No sé si será casualidad, pero hoy sus notas han decidido acompañarme en este escrito. Recuerdo que me decías, que cuando hablabas conmigo, te olvidabas de las edades. Pues bien, a mí me pasaba exactamente lo mismo. Me describistes a la perfección cuando dijistes, que tenía que ser muy sensible para escribir estas cosas. Lo que nunca, ninguno de los dos imaginamos, es que algún día estos vocablos hablarían de ti. Vaya... parece que la lluvia ha parado. Por desgracia no ha querido llevarse mis lágrimas disueltas en sus gotas. Por último, déjame decirte, que lo que yo necesitaba, no era un "¿te voy a buscar?", sino un "ponte lo primero que veas, y baja, estoy en tu portal". Me quema la idea de que esto acabe tan rápido, pero si algo tuve claro desde el principio, es que nunca quise ser una molestia para ti. Así que, espero que todo te vaya bien, señorito.


lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Me concedes este baile?

Tú me buscabas, y yo me dejaba encontrar. Era la relación perfecta entre loco y cuerda, o cuerdo y loca. Porque ya no sé si era yo la que te ataba, o eras tú el que no me dejaba marchar. Era un continuo "no te alejes de mí" que fuimos incapaces de pronunciarnos. Creo que ambos dábamos por hecho lo que cada uno pensaba del otro, y acabamos suponiendo tantas cosas, que al final no sacamos nada en claro. Nos dedicamos a mandarnos mensajes ocultos en conversaciones que no tenían ni pies ni cabeza. Tú me hablabas de viajar a lugares que me ponían el vello de punta, y yo te contaba como, cada noche, una estrella se encendía justo enfrente de mi ventana. Esa ventana en la que me pasaba asomada todas las noches de verano por si, 'casualmente', tú te dejabas ver por allí. Pero no sé si fue el destino, el Karma o el vengativo Cupido, el que no quiso que eso pasase. Cada vez que sentía que podía tenerte más cerca, sístole y diástole se marcaban un baile digno de competición. Lo que no pude averiguar fue, si mi corazón y el tuyo, serían capaces de seguirse el paso sin pisarse los pies. 


Qué bonito hubiese sonado un "¿me concedes este baile?" saliendo de tu boca.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Tu teatro.

Ahora dime que no me quieres. Atrévete a pronunciar un "adiós" con la misma boca que una vez besó estos labios. Labios que se han vuelto incapaces de volver a pronunciar tu nombre. Labios que tiemblan cuando otros les invitan a jugar a las guerras de besos. ¿Sabes lo difícil que resulta volver a confiar en alguien que te regala cielo y estrellas, después de haberme creído musa de un poeta de humo? Se sincero, tú nunca me viste como algo serio. Lo que buscabas era un lío de alguna que otra noche, y fui yo la que acabé, todas las noches, hecha un verdadero lío. Dime, ¿era divertido ver como me ilusionaba día a día, minuto a minuto, con tus palabras vacías de sinceridad? ¿Te gustó que en tu nuevo espectáculo fuese yo la marioneta? Imbécil es lo que eras si creías que, manejándome con hilos tejidos con mentiras, me ibas a tener siempre a tu lado. Sólo espero que, algún día, seas tú, titiritero, el que te enredes en tu propia trampa y así, dejes de ver la actuación desde bambalinas.


Si eres de los que ve el amor como un arte, adelante, actúa, pero al menos haz que la historia cobre sentido, haz que el público aplauda al terminar la función.



viernes, 21 de noviembre de 2014

Tú mi mago, yo tu truco.

Te he soñado tantas veces, que ya te siento al otro lado de mi cama. Y ahora, no sé si odiar sentir tu respiración acariciar mi nuca o alegrarme al pensar que tus brazos rodean mi cintura. No necesito sábanas que me arropen en las noches de invierno, porque estando a tu lado, esas noches dejan de ser frías.  Me conviertes en la protagonista de los cuentos que me susurras bajito al oído antes de irnos a dormir. Dibujas las constelaciones de mis lunares y haces que sea yo la que me convierta en astronauta por un momento. Son tus caricias las que me guían en la oscuridad, y no la luz incandescente de mi cuarto. Cada roce que tus labios marcan en mi piel, es un paso más para alcanzar la Luna. Nunca pude imaginar que serías tú el que me haría creer en la magia.
Y así, como si de un truco se tratase, abro los ojos y vuelvo a ver el otro lado de mi cama tiritando por tu ausencia. Qué idílico se veía todo mientras tenía los ojos cerrados. Ahora vuelvo a la realidad, a las largas noches de insomnio en las que uno de mis pasatiempos favoritos, es esperar un mensaje tuyo que me acelere el pecho izquierdo. Vuelvo a ser la loca ilusa que se enamoró del más grande de los magos. Ni los números del gran Houdini se compararían con los tuyos.


domingo, 16 de noviembre de 2014

Los domingos nunca fueron para mí.

Mira, sé que los domingos no están hechos para mí; y sin embargo, he decidido que hoy era un buen día para sentarme a meditar sobre mis inquietudes. Quizás haya escogido esta fecha porque para mí todos los días de la semana empiezan a tener el mismo nombre. La gente suele decir que la aventura es peligrosa, pero... que prueben la rutina, esa sí que es mortal. Porque... ¿qué importa levantarte un lunes o un viernes, si para tí todos los días tienen el mismo color? Maldita espiral de humo que muchos deciden llamar "vida". Vida, menuda palabra ¿verdad? Quién fuese capaz de encontrarle su verdadero significado. "Que toda la vida es sueño", decía Calderón de la Barca, y que "los sueños, sueños son". Tal vez esta sea una de las definiciones de la vida que más me gustan. Quizás sea la más real, ya que, nos pasamos los días anhelando nuestros sueños. Como el fuego anhela al viento en una noche de San Juan. Sueños, proyectos, deseos... sí, deseos. Esos de los que llenamos la copa cada 31 de diciembre mientras mantenemos el pie izquierdo levantado. Esos que nacen en nuestra cabeza, y acaban mudándose a nuestro corazón. Esos deseos que hacen que, a veces, tu estómago se llene de unos inquilinos muy extraños a los que comparan con mariposas. Pero no es posible que sean ellas las que habiten dentro de nuestro ser; ya que, antes de mariposa deben ser capullo. Y, normalmente este proceso suele ser al revés. Suele tratarse de una metamorfosis retrógrada. Primero, aparecen los deseos, y luego se esfuman. Se disipan en el aire como el humo de un cigarro; lentamente, hasta que los pierdes de vista. Es ahí cuando pienso que Calderón estaba en lo cierto. Que los sueños siempre serán solo sueños, por mucho que nos empeñemos en que sean algo más. Y es probable que no aspiren a un puesto más alto por alguna razón, por algún obstáculo. Seguro que alguna vez has oído hablar del miedo, ¿me equivoco? Ese fiel compañero de viaje que está dispuesto a hacer que pierdas tantas oportunidades, como ocasiones te dé el destino. Quizás ese sea el motivo por el cual los sueños no sean más que eso, sueños. Quizás, ellos y yo estemos compartiendo barrera. Y quizás, ambos deberíamos plantarle cara al miedo. Pero, ¿sabes? Todavía no he encontrado a una persona con tantos cojones como ganas tiene el destino de hundirla. 
Mira, solo digo que llevo mucho tiempo tratando de sonreír a la vida, y ella, aún no me ha dejado comprobar si sus dientes son tan blancos como los copos recién caídos en pleno enero. Pero eh, que siempre estaré dispuesta a echarme unas risas con ella; si me lo permite, claro.


viernes, 14 de noviembre de 2014

Como una piedra, preciosa.

La decían dura. Dura y fría. Lo que nadie sabía era que esa chica, aparentemente difícil, se rompía en mil pedazos cuando caía a la cama por las noches. Nunca nadie quiso surcar su interior, así su auténtica belleza se convirtió en toda una leyenda. Nadie conoció la piedra preciosa que guardaba dentro, el tesoro, el premio, el botín de tan complicada expedición. Era una chica valiosa, de esas que cuando sabes con quien estás tratando, sientes vértigo al creer que puedes perderla. Tenía un brillo que la hacía única, y si mirabas fijamente sus ojos, eras capaz de caer en el más profundo de los embrujos. 
Pero claro, ella no era bonita a simple vista, y en esta sociedad de mierda, o te silban las calles al pasar, o estás jodida. Pudieron coronarse con un premio de muy alto calibre, un diamante en bruto, pero era más fácil adquirir la piedra ya tallada. Pobres ignorantes.


martes, 11 de noviembre de 2014

Lección de carpintería.

No, un clavo no saca otro clavo. No sé quién fue el imbécil que intentó hacernos creer eso. Hay clavos que llegan tan hondo, que tan siquiera eres capaz de ver por donde entraron. Clavos, que se quedan agarrados en las entrañas, en los lugares más recónditos de tus recuerdos. Clavos que te perforan el pecho izquierdo hasta hacerte desangrar todos tus sentimientos. Clavos que llegan al lagrimal, y clavos que te hacen perder la cordura. En resumen, clavos que en lugar de sujetarte, te desarman. Y cuando hablo de clavos, hablo de personas, hablo de sentimientos y de las historias que pudieron ser y no fueron. También de esas que aspiraban a ser cuento de hadas, y acabaron siendo un chiste, y de los malos, de esos que nadie entiende por qué se contaron, pero que todos se ríen al escucharlo.
Ahora bien, que me expliquen esos ilusos cómo saco yo tantos clavos. Cómo consigo deshacerme de las llagas que quedan marcadas en mi piel. No quisiera tener que decir esto pero, lo siento, hay cosas que no son tan fáciles de reemplazar.

     

lunes, 10 de noviembre de 2014

Llamémosle "Karma".

Dime Karma, ¿qué cojones he hecho tan mal para que me las pagues así? De verdad que no lo entiendo. El trato era que si yo sonreía a la vida, ella me enseñaría sus dientes, pero... yo ya he cumplido. ¿Cuándo le toca a ella? Joder, que no puedo seguir fingiendo que soy fuerte. Que esto no es para mí. Me siento fatal, no aguanto más. ¡Necesito ayuda, coño! Nadie lo entiende, nadie ve que realmente no soy feliz. ¿Por qué me toca a mí llorar por las noches? Que no joder, que esto no estaba en mis planes. Que en mi almohada ya a penas caben más lágrimas. No soporto sentirme constantemente vacía, rota, sin ganas de seguir. ¿A dónde voy a parar? Sino me aguanto ni yo misma, dime, ¿quién lo va a hacer?
Querido Karma, esta vez, te has lucido. 

         

domingo, 9 de noviembre de 2014

Náufraga.

Y de repente empiezas a sentir que te hundes, que tu cuerpo y tu mente ya no tienen fuerzas para seguir nadando. Además, miras atrás y te das cuenta de que hace ya tiempo que te alejaste de tierra firme. Sientes miedo y angustia, mucha angustia. Aumentan tus nervios haciendo que el corazón bombee más rápido, necesitando cada vez más oxígeno. Oxígeno en forma de personas dispuestas a hundirse contigo para poder sacarte a la superficie por el camino correcto. Y a pesar de que el agua sea cristalina, nadie se da cuenta de dónde estás. Una vez más, te sigues viendo solo, echas en falta a esas personas que prometieron estar siempre a tu lado, y lo único de lo que eres capaz, es de sentir que cada vez vas cayendo más bajo. Pierdes las esperanzas, dejas de luchar por sobrevivir. Ahora, después de reflexionar sobre toda tu vida, casi prefieres cerrar los ojos y dejar que la marea te arrastre a su antojo, total... nunca fuiste dueño de tu vida.




sábado, 8 de noviembre de 2014

ROMA|AMOR

Sabías bien que siempre me acaban gustando las cosas díficiles, y por si esto ya era poco complicado, llegabas tú haciéndote de rogar. Te convertiste en una meta, en un sueño cuanto menos inalcanzable. Me encapriché de tí cual niña pequeña, a sabiendas que eso no era lo correcto. Fuiste ese deseo que prendía de aquella estrella fugaz con la esperanza de que te guiase hasta mí cada noche. Sabía que sino frenaba iba a estrellarme, y solo se me pudo ocurrir la brillante idea de coger impulso.
Que te fuiste a fijar en la curiosidad de una futura científica que debora versos en su tiempo libre. Señorito, ¡qué llevo la palabra desastre como apellido!


Ahora, lo único que puedo decirte, es que me encantaría viajar a Roma sólo para comparar si sus ruinas son tan bonitas como las mías.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Someday.

Someday

Una persona que al llamarme "gorda" me haga llorar, pero de felicidad. Que me abrace por la espalda cuando me vea reír y cuando me vea triste. Que intuya lo que me pasa sin tener que decirle nada. Que me haga ver que valgo más que el dichoso reflejo del espejo. Que esté conmigo en lo bueno y en lo malo, cuando esté rodeada de personas y cuando más sola me encuentre. Que no me prometa un "para siempre" sino un "poco a poco". Que me preste su ropa cuando tenga frío o simplemente cuando quiera sentirle cerca de mí. Que saque aunque sea un minuto al día para poder vernos. Que me saque esa sonrisa tonta tan solo con oír su voz. Que haga  aparecer esas mariposas. Que me demuestre, con o sin palabras, que me quiere. Que se interese por lo que me pasa o por lo que pienso. Que me haga ver que el destino me tenía preparado algo mucho mejor y que mereció la pena esperar. Que cada mañana me dé motivos suficientes para querer enfrentarme a un nuevo día. Que haga de cada momento juntos único. Que llene mi cuerpo de caricias hasta hacerme extremecer. Que comparta conmigo sus aficiones. Que me lleve a cualquier lugar del mundo mientras sea cogida de su mano. Que transforme mis lágrimas nocturnas en hermosas sonrisas que pronuncien su nombre entre susurros. Que confíe en mí, que confíe en nosotros. Que luche por sacar esa historia adelante. Que me haga sentirme segura cuando estoy junto a él. Que sepa que si pido todo esto es porque yo estoy dispuesta a dar lo mismo, o incluso más.




jueves, 6 de noviembre de 2014

Confesiones de un jueves noche

Yo no tengo unas piernas de vértigo ni un pecho de taquicardia. Muy pocos han sido capaces de drogarse con mis besos, y mis ojos, no son ningún mar donde perderse, más bien son el café que te beberías por la mañana para espabilarte. Mis pasos no resuenan por las calles ni aunque me suba a mis tacones más altos, y mi falda hace tiempo que ya no vuela. Las barras de labios me duran más desde que mi boca no estampa su firma en las comisuras de algún poeta que finge quererme como su musa, y mi perfume sigue tatuado en la piel esperando que alguien me lo quite a besos, o a versos.
Pero si hablamos del interior... ay señorito, ¡pobre del que sea capaz de calarme hasta los huesos! 
Mi cabeza es un laberinto sin salida, mi corazón una bomba de relojería y no hablemos de las mariposas de mi estómago...