viernes, 28 de noviembre de 2014

Tu teatro.

Ahora dime que no me quieres. Atrévete a pronunciar un "adiós" con la misma boca que una vez besó estos labios. Labios que se han vuelto incapaces de volver a pronunciar tu nombre. Labios que tiemblan cuando otros les invitan a jugar a las guerras de besos. ¿Sabes lo difícil que resulta volver a confiar en alguien que te regala cielo y estrellas, después de haberme creído musa de un poeta de humo? Se sincero, tú nunca me viste como algo serio. Lo que buscabas era un lío de alguna que otra noche, y fui yo la que acabé, todas las noches, hecha un verdadero lío. Dime, ¿era divertido ver como me ilusionaba día a día, minuto a minuto, con tus palabras vacías de sinceridad? ¿Te gustó que en tu nuevo espectáculo fuese yo la marioneta? Imbécil es lo que eras si creías que, manejándome con hilos tejidos con mentiras, me ibas a tener siempre a tu lado. Sólo espero que, algún día, seas tú, titiritero, el que te enredes en tu propia trampa y así, dejes de ver la actuación desde bambalinas.


Si eres de los que ve el amor como un arte, adelante, actúa, pero al menos haz que la historia cobre sentido, haz que el público aplauda al terminar la función.



viernes, 21 de noviembre de 2014

Tú mi mago, yo tu truco.

Te he soñado tantas veces, que ya te siento al otro lado de mi cama. Y ahora, no sé si odiar sentir tu respiración acariciar mi nuca o alegrarme al pensar que tus brazos rodean mi cintura. No necesito sábanas que me arropen en las noches de invierno, porque estando a tu lado, esas noches dejan de ser frías.  Me conviertes en la protagonista de los cuentos que me susurras bajito al oído antes de irnos a dormir. Dibujas las constelaciones de mis lunares y haces que sea yo la que me convierta en astronauta por un momento. Son tus caricias las que me guían en la oscuridad, y no la luz incandescente de mi cuarto. Cada roce que tus labios marcan en mi piel, es un paso más para alcanzar la Luna. Nunca pude imaginar que serías tú el que me haría creer en la magia.
Y así, como si de un truco se tratase, abro los ojos y vuelvo a ver el otro lado de mi cama tiritando por tu ausencia. Qué idílico se veía todo mientras tenía los ojos cerrados. Ahora vuelvo a la realidad, a las largas noches de insomnio en las que uno de mis pasatiempos favoritos, es esperar un mensaje tuyo que me acelere el pecho izquierdo. Vuelvo a ser la loca ilusa que se enamoró del más grande de los magos. Ni los números del gran Houdini se compararían con los tuyos.


domingo, 16 de noviembre de 2014

Los domingos nunca fueron para mí.

Mira, sé que los domingos no están hechos para mí; y sin embargo, he decidido que hoy era un buen día para sentarme a meditar sobre mis inquietudes. Quizás haya escogido esta fecha porque para mí todos los días de la semana empiezan a tener el mismo nombre. La gente suele decir que la aventura es peligrosa, pero... que prueben la rutina, esa sí que es mortal. Porque... ¿qué importa levantarte un lunes o un viernes, si para tí todos los días tienen el mismo color? Maldita espiral de humo que muchos deciden llamar "vida". Vida, menuda palabra ¿verdad? Quién fuese capaz de encontrarle su verdadero significado. "Que toda la vida es sueño", decía Calderón de la Barca, y que "los sueños, sueños son". Tal vez esta sea una de las definiciones de la vida que más me gustan. Quizás sea la más real, ya que, nos pasamos los días anhelando nuestros sueños. Como el fuego anhela al viento en una noche de San Juan. Sueños, proyectos, deseos... sí, deseos. Esos de los que llenamos la copa cada 31 de diciembre mientras mantenemos el pie izquierdo levantado. Esos que nacen en nuestra cabeza, y acaban mudándose a nuestro corazón. Esos deseos que hacen que, a veces, tu estómago se llene de unos inquilinos muy extraños a los que comparan con mariposas. Pero no es posible que sean ellas las que habiten dentro de nuestro ser; ya que, antes de mariposa deben ser capullo. Y, normalmente este proceso suele ser al revés. Suele tratarse de una metamorfosis retrógrada. Primero, aparecen los deseos, y luego se esfuman. Se disipan en el aire como el humo de un cigarro; lentamente, hasta que los pierdes de vista. Es ahí cuando pienso que Calderón estaba en lo cierto. Que los sueños siempre serán solo sueños, por mucho que nos empeñemos en que sean algo más. Y es probable que no aspiren a un puesto más alto por alguna razón, por algún obstáculo. Seguro que alguna vez has oído hablar del miedo, ¿me equivoco? Ese fiel compañero de viaje que está dispuesto a hacer que pierdas tantas oportunidades, como ocasiones te dé el destino. Quizás ese sea el motivo por el cual los sueños no sean más que eso, sueños. Quizás, ellos y yo estemos compartiendo barrera. Y quizás, ambos deberíamos plantarle cara al miedo. Pero, ¿sabes? Todavía no he encontrado a una persona con tantos cojones como ganas tiene el destino de hundirla. 
Mira, solo digo que llevo mucho tiempo tratando de sonreír a la vida, y ella, aún no me ha dejado comprobar si sus dientes son tan blancos como los copos recién caídos en pleno enero. Pero eh, que siempre estaré dispuesta a echarme unas risas con ella; si me lo permite, claro.


viernes, 14 de noviembre de 2014

Como una piedra, preciosa.

La decían dura. Dura y fría. Lo que nadie sabía era que esa chica, aparentemente difícil, se rompía en mil pedazos cuando caía a la cama por las noches. Nunca nadie quiso surcar su interior, así su auténtica belleza se convirtió en toda una leyenda. Nadie conoció la piedra preciosa que guardaba dentro, el tesoro, el premio, el botín de tan complicada expedición. Era una chica valiosa, de esas que cuando sabes con quien estás tratando, sientes vértigo al creer que puedes perderla. Tenía un brillo que la hacía única, y si mirabas fijamente sus ojos, eras capaz de caer en el más profundo de los embrujos. 
Pero claro, ella no era bonita a simple vista, y en esta sociedad de mierda, o te silban las calles al pasar, o estás jodida. Pudieron coronarse con un premio de muy alto calibre, un diamante en bruto, pero era más fácil adquirir la piedra ya tallada. Pobres ignorantes.


martes, 11 de noviembre de 2014

Lección de carpintería.

No, un clavo no saca otro clavo. No sé quién fue el imbécil que intentó hacernos creer eso. Hay clavos que llegan tan hondo, que tan siquiera eres capaz de ver por donde entraron. Clavos, que se quedan agarrados en las entrañas, en los lugares más recónditos de tus recuerdos. Clavos que te perforan el pecho izquierdo hasta hacerte desangrar todos tus sentimientos. Clavos que llegan al lagrimal, y clavos que te hacen perder la cordura. En resumen, clavos que en lugar de sujetarte, te desarman. Y cuando hablo de clavos, hablo de personas, hablo de sentimientos y de las historias que pudieron ser y no fueron. También de esas que aspiraban a ser cuento de hadas, y acabaron siendo un chiste, y de los malos, de esos que nadie entiende por qué se contaron, pero que todos se ríen al escucharlo.
Ahora bien, que me expliquen esos ilusos cómo saco yo tantos clavos. Cómo consigo deshacerme de las llagas que quedan marcadas en mi piel. No quisiera tener que decir esto pero, lo siento, hay cosas que no son tan fáciles de reemplazar.

     

lunes, 10 de noviembre de 2014

Llamémosle "Karma".

Dime Karma, ¿qué cojones he hecho tan mal para que me las pagues así? De verdad que no lo entiendo. El trato era que si yo sonreía a la vida, ella me enseñaría sus dientes, pero... yo ya he cumplido. ¿Cuándo le toca a ella? Joder, que no puedo seguir fingiendo que soy fuerte. Que esto no es para mí. Me siento fatal, no aguanto más. ¡Necesito ayuda, coño! Nadie lo entiende, nadie ve que realmente no soy feliz. ¿Por qué me toca a mí llorar por las noches? Que no joder, que esto no estaba en mis planes. Que en mi almohada ya a penas caben más lágrimas. No soporto sentirme constantemente vacía, rota, sin ganas de seguir. ¿A dónde voy a parar? Sino me aguanto ni yo misma, dime, ¿quién lo va a hacer?
Querido Karma, esta vez, te has lucido. 

         

domingo, 9 de noviembre de 2014

Náufraga.

Y de repente empiezas a sentir que te hundes, que tu cuerpo y tu mente ya no tienen fuerzas para seguir nadando. Además, miras atrás y te das cuenta de que hace ya tiempo que te alejaste de tierra firme. Sientes miedo y angustia, mucha angustia. Aumentan tus nervios haciendo que el corazón bombee más rápido, necesitando cada vez más oxígeno. Oxígeno en forma de personas dispuestas a hundirse contigo para poder sacarte a la superficie por el camino correcto. Y a pesar de que el agua sea cristalina, nadie se da cuenta de dónde estás. Una vez más, te sigues viendo solo, echas en falta a esas personas que prometieron estar siempre a tu lado, y lo único de lo que eres capaz, es de sentir que cada vez vas cayendo más bajo. Pierdes las esperanzas, dejas de luchar por sobrevivir. Ahora, después de reflexionar sobre toda tu vida, casi prefieres cerrar los ojos y dejar que la marea te arrastre a su antojo, total... nunca fuiste dueño de tu vida.




sábado, 8 de noviembre de 2014

ROMA|AMOR

Sabías bien que siempre me acaban gustando las cosas díficiles, y por si esto ya era poco complicado, llegabas tú haciéndote de rogar. Te convertiste en una meta, en un sueño cuanto menos inalcanzable. Me encapriché de tí cual niña pequeña, a sabiendas que eso no era lo correcto. Fuiste ese deseo que prendía de aquella estrella fugaz con la esperanza de que te guiase hasta mí cada noche. Sabía que sino frenaba iba a estrellarme, y solo se me pudo ocurrir la brillante idea de coger impulso.
Que te fuiste a fijar en la curiosidad de una futura científica que debora versos en su tiempo libre. Señorito, ¡qué llevo la palabra desastre como apellido!


Ahora, lo único que puedo decirte, es que me encantaría viajar a Roma sólo para comparar si sus ruinas son tan bonitas como las mías.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Someday.

Someday

Una persona que al llamarme "gorda" me haga llorar, pero de felicidad. Que me abrace por la espalda cuando me vea reír y cuando me vea triste. Que intuya lo que me pasa sin tener que decirle nada. Que me haga ver que valgo más que el dichoso reflejo del espejo. Que esté conmigo en lo bueno y en lo malo, cuando esté rodeada de personas y cuando más sola me encuentre. Que no me prometa un "para siempre" sino un "poco a poco". Que me preste su ropa cuando tenga frío o simplemente cuando quiera sentirle cerca de mí. Que saque aunque sea un minuto al día para poder vernos. Que me saque esa sonrisa tonta tan solo con oír su voz. Que haga  aparecer esas mariposas. Que me demuestre, con o sin palabras, que me quiere. Que se interese por lo que me pasa o por lo que pienso. Que me haga ver que el destino me tenía preparado algo mucho mejor y que mereció la pena esperar. Que cada mañana me dé motivos suficientes para querer enfrentarme a un nuevo día. Que haga de cada momento juntos único. Que llene mi cuerpo de caricias hasta hacerme extremecer. Que comparta conmigo sus aficiones. Que me lleve a cualquier lugar del mundo mientras sea cogida de su mano. Que transforme mis lágrimas nocturnas en hermosas sonrisas que pronuncien su nombre entre susurros. Que confíe en mí, que confíe en nosotros. Que luche por sacar esa historia adelante. Que me haga sentirme segura cuando estoy junto a él. Que sepa que si pido todo esto es porque yo estoy dispuesta a dar lo mismo, o incluso más.




jueves, 6 de noviembre de 2014

Confesiones de un jueves noche

Yo no tengo unas piernas de vértigo ni un pecho de taquicardia. Muy pocos han sido capaces de drogarse con mis besos, y mis ojos, no son ningún mar donde perderse, más bien son el café que te beberías por la mañana para espabilarte. Mis pasos no resuenan por las calles ni aunque me suba a mis tacones más altos, y mi falda hace tiempo que ya no vuela. Las barras de labios me duran más desde que mi boca no estampa su firma en las comisuras de algún poeta que finge quererme como su musa, y mi perfume sigue tatuado en la piel esperando que alguien me lo quite a besos, o a versos.
Pero si hablamos del interior... ay señorito, ¡pobre del que sea capaz de calarme hasta los huesos! 
Mi cabeza es un laberinto sin salida, mi corazón una bomba de relojería y no hablemos de las mariposas de mi estómago...