jueves, 15 de enero de 2015

:):

Últimamente, no paro de oír a la gente decirme eso de que "estás muy seria". Insisten en que tengo la sonrisa cansada, que ya no transmite el mismo calor que hacía unos meses. Pero cómo quieren que salga a comerme el mundo con la misma boca que ya no besa tus labios; ni se dice mirándose al espejo, que "cada día está más guapa", que "con esa locura de labios, algún día tendrá el mundo a sus pies". Cómo quieren que enseñe los dientes, si sé que después, siempre habrá alguien para partírmelos. Y ya no tiene por que ser otra persona, porque he descubierto el vicio de tirarme a mí misma de la cuerda floja.
Sé que soy un terrible caos de metáforas y palabras cuando quiero expresar lo que me acobarda el pecho izquierdo; pero, por favor, no me pidáis que sea más clara. Cada vez me resulta más difícil hacer que todo está de puta madre, que nada ha cambiado, y que sigo siendo la misma chica-cordero que se disfrazaba de lobo, para que nadie la comiese. Nadie sabe las peleas que traigo con mis ojos, siempre que estos se empeñan en diluviarme entera. Eso de querer romper lo que reflejan los espejos, antes de que llegue a romperme a mí. Tener como inquilino en mi cabeza, un pensamiento en modo bucle. Millones de recuerdos e imágenes que me parten en un sin fin de pedazos que se clavan, que cortan, que desgarran. Querer escapar y sentirme más presa y encadenada que nunca. Tener la imaginación como mi único clavo ardiendo, y que hasta ella me juegue malas pasadas. Irme a la cama todas las noches, con la única esperanza de que cuando abra los ojos a la mañana siguiente, todo haya cambiado. 


Que alguien me diga ahora, a qué motivos me agarro para mantener la sonrisa firme, cuál se supone que tiene que ser la causa de la parábola de mi boca. Que son muy pocos los años para poder sujetar tantas putadas sobre los hombros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario