Si te preguntas qué estoy haciendo, recuerda que la Luna hace rato que ha salido. Que cuando la oscuridad invade mi cuarto, son las letras las que me arropan, y la música la que me acaricia. Hace ya unas horas que les he pedido a las estrellas que me guíen hasta tu portal, para subir corriendo las escaleras, entrar a tu casa, agarrarte de la mano, y pasearte por toda la ciudad, como si fueras mi mayor tesoro robado. Gritar que no pienso dejarte marchar nunca, y perdernos por los callejones con la excusa de hacer que la noche no acabe. Bailar en mitad de un paso de cebra tu canción favorita, y que descubras que me sé la letra entera de memoria. Acabar descalza, con los tacones en la mano, y que te empeñes en llevarme hasta el coche en brazos como en esa película de amor que tantas veces he visto. Ir por el camino largo de vuelta a casa, mientras te cuento lo bien que me lo he pasado esa noche, y que tú sonrías e intentes mirarme de reojo porque no puedas apartar la vista de la carretera. Que me acompañes hasta mi portal, aunque yo insista en que no lo hagas, me susurres lo guapa que iba y me des las gracias por otra noche más de locura. Acabar con un beso 'accidental' y esa sonrisa tonta que solo tú sabes cómo sacarme.
Pero recuerda, hace rato que la Luna ha salido, y con ella brillando, es imposible que me mantenga cuerda.

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